TRABAJO PARA AÑOS EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN

El arqueólogo Felipe Mejías busca por tercer año consecutivo las fosas comunes del campo de concentración franquista de Albatera (ubicado en San Isidro) donde fueron a parar gran parte de los republicanos que no pudieron escapar de la represión en el puerto de Alicante al finalizar la Guerra Civil.

Con financiación pública de la Generalitat Valenciana, los trabajos han hallado abundante munición, además de objetos de los prisioneros, que dan pistas a los arqueólogos sobre la estructura del campo de Albatera.

En estos 3 años se han trabajado ocho parcelas de tres hectáreas cada una y, de momento, han confirmado que “se ha disparado intensamente dentro del campo”.

La meta de ello, según explica Mejías, es doble: Buscar fosas y documentar lo que salga, estructuras, objetos o munición.

A finales del verano de 1937 las autoridades republicanas iniciaron la construcción del campo, que fue inaugurado el 24 de octubre por el ministro de Justicia, Manuel Irujo.

Con forma rectangular, el campo tenía unas dimensiones exteriores de 709 metros de longitud y 200 de anchura y estaba protegido con una valla de alambre de espino de tres metros de altura.

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